sábado, 12 de febrero de 2011
Carta de Réquiem
Al amor de mi vida le escribo esta carta, la última, la definitiva. Te has mantenido impasible ante mis últimas confesiones, que con todas las ilusiones, yo te había hecho.
¿Por qué siempre actúas así? te mantienes frío ante los que te rodean, caminas por la vida a tientas y no anhelas ni una gota del amor. Te lo he expresado hasta la saciedad, desde el cariño, desde la ira, desde la impotencia, y ni te has dignado a contestar.
Que si tuviera algo contigo, me saldría del guión, tendría coraje y fuerza, te daría el corazón. Pero no, es insuficiente para tu arrogancia y tu frialdad.
No estás, te vas. ¿Has experimentado alguna vez el levantarse solo, tarde y no tener ganas de trabajar? ¿Ni tan siquiera querer esforzarte, o soñar?
Pero te vas. Y con esta carta de humo y palabras te quieres quedar, con tu indiferencia y superioridad, que ha dado muerte a este pobre corazón.
Si no te puedo hacer feliz, si tan siquiera una oportunidad me quieres dar, ya no me queda nada, y me voy.
Adiós.
domingo, 23 de enero de 2011
Literatura, alma viva
tú que nos concedes el don de saber,
que a cada frase eres un hecho y a cada párrafo eres historia.
Tú que sostienes mundos enteros por medio de la palabra,
tú que has vivido las más inauditas, terribles y maravillosas experiencias.
Que te remontas desde tiempos inmemoriales,
que deshinibes al ser humano de sus obsesiones,
que inventaste los más poderosos mundos y descubriste las más altas traiciones.
Literatura, alma viva,
conspiras con ríos de tinta para ser descubierta,
dejas tu huella en la mente humana,
tú, la diosa silenciosa,
que a través de los tiempos te has hecho oír por todos,
confabulas con tu amiga palabra para crear remordimiento y pasión en el corazón de los hombres,
literatura, literatura,
no tendrás término mientras la humanidad siga existiendo,
aunque no oigamos ni un mísero adjetivo en tu favor.
sábado, 13 de noviembre de 2010
¿Encuentro casual o destino fatal?
Sus pasos se detuvieron ante mí. Únicamente pronunció una frase, sus ojos fríos me hicieron enmudecer.
- ¿Qué se siente al mirar a la muerte directamente a los ojos?
martes, 12 de octubre de 2010
MADNESS
Espero que sea de vuestro agrado. :)
1. MADNESS
El mundo es un extraño teatro en el que hay momentos en los que las peores piezas obtienen el mayor de los éxitos.
Charles Alexis de Tocqueville.
La historia que os voy a contar, no es de amor, ni de como una madre rescata valientemente a su hijo. No. Es una historia sobre terminó el mundo conocido, como los hombres lo destruyeron sin contemplaciones, por sus propios errores hicieron pagar a toda la humanidad.
Mi nombre es Alekai, Alekai Gant. Soy una chica de dieciséis años, que nunca ha visto la luz del sol. Ese astro desconocido para todas las personas nacidas después del año 3011. En el colegio, nos descubren la historia. La historia de nuestro pequeño mundo y la del mundo anterior. Anterior, porque ya no existe. No ha desaparecido, pero no es más que un cementerio contaminado y mortal. Estudiamos los astros, los satélites y las estrellas, a pesar de que sabemos que nunca llegaremos a observarlos con nuestros propios ojos. Solo sabemos su forma por los libros que estudiamos.
Y es que nunca más podremos salir al aire libre. Los grandes hombres, los líderes mundiales, terminaron con nuestra existencia casi totalmente. En el desastre, ellos también cayeron. Pero un grupo de personas, valientes y luchadoras, supervivientes del gran caos, construyeron un nuevo mundo. Establecieron una serie de reglas para que no ocurriera con su mundo lo mismo que con el anterior. La esperanza es una fuerza poderosa, que hace que el corazón de los hombres lata con más fuerza.
La historia del fin del mundo exterior, nos la cuentan año tras año en el colegio, para que no olvidemos nunca a esas personas que sobrevivieron y nos dieron todo lo que ahora tenemos, mucho más que un futuro y la vida en sí misma.
En el invierno del año 3011, no hubo apenas lluvias. Hacía ya unos años que llovía escasamente en todo el mundo y se percibía. Los mares y los ríos comenzaban a secarse rápidamente debido al calentamiento global y la evaporación extrema que se producía. Esto fue el principio del desastre. Durante meses, los líderes mundiales se estuvieron reuniendo para hallar una solución al problema. Pero no la encontraron, sabían construir una bomba, como engañar a los habitantes de sus países, como comprar armas... pero cuando realmente llegaron los problemas, ninguno supo afrontarlos. Y así comenzó la guerra.
jueves, 12 de agosto de 2010
Artículo de opinión: El maltrato animal
CUANDO EL HOMBRE NO ES EL MEJOR AMIGO DEL PERRO
Hace apenas dos días se hacía público el estremecedor caso de un hombre de 56 años que intentaba enterrar vivo a su perro en el jardín. El suceso tenía lugar en una urbanización
de la localidad madrileña de Cercedilla.
Un vecino, que alarmado por la terrible escena, llamó a la policía. Ésta acudió en pocos minutos y liberó al animal, que fue trasladado a un hospital con claros signos de asfixia.
El agresor, fue detenido, manifestando a los agentes que el animal era de su propiedad y tenía derecho a hacer lo que quisiera con él.
El detenido, cuenta con una detención anterior por malos tratos en el ámbito familiar y otras dos por robos con fuerza.
Es totalmente denigrante que en pleno siglo XXI sigamos conociendo casos de maltrato animal.
¿Cuál ha sido la culpa del pobre perro? ¿qué acción tan terrible ha podido cometer para desatar en su dueño las vías perversas y escabrosas de la raza humana?
Seguramente el pobre animal no haya hecho nada, o a lo sumo, una pequeña travesura.
Quizá el motivo sea que su dueño ha sacado a pasear el asesino innato que dicen que cada miembro de la raza humana llevamos en nuestro interior.
Una sanción monetaria bastará a la sociedad para lavar sus culpas. ¿Qué castigo hubiese tenido el animal si él hubiese matado al dueño?.
Evidentemente no una sanción monetaria, sino la pérdida de su vida.
Todo lo anteriormente descrito nos demuestra que hasta para ser perro hay que tener suerte en encontrar un buen dueño, que al fin y al cabo también debe ser un mejor amigo, procurando satisfacer sus necesidades a cambio del afecto, cariño y compañía que nos demuestran estos animales.
jueves, 15 de julio de 2010
Tesis sobre la verdad
El significado de la palabra verdad abarca desde la honestidad, la buena fe y la sinceridad humana en general, hasta el acuerdo de los conceptos con las cosas, los hechos o la realidad en particular. Para el hebreo clásico el término `emunah significa primariamente «confianza», «fidelidad». Las cosas son verdaderas cuando son «fiables», fieles porque cumplen lo que ofrecen.
Sin embargo, una mentira es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha que es falsa o parcial, esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la realidad en forma parcial o total.
La verdad es necesaria porque implica que una persona sea honesta o no. Hay muchos cuentos populares e historias ligadas a la verdad y la mentira, como por ejemplo la historieta popular de ''Pedro y el lobo''. Pedro siempre miente a sus vecinos gritando: ''¡Qué viene el lobo!'', lo hace repetidas veces hasta que un día realmente aparece el lobo y nadie le cree. La mentira le trae consecuencias, ya que el lobo se come su rebaño de ovejas.
Mentimos porque hay algo que nos avergüenza, porque queremos aparentar o con lo que no estamos de acuerdo interiormente. Normalmente suelen ser hechos personales.
La mentira puede ser beneficiosa en algunos casos concretos. Por ejemplo, si en la Segunda Guerra Mundial un niño alemán ve que los militares se llevan a su amigo, que es judío, en un camión con otros cientos de personas y le pregunta a su mamá que por qué se lo llevan, la madre se ve obligada a utilizar ''la mentira piadosa'' para que el niño no sufra.
Siempre es mejor ir con la verdad por delante, por mucho dolor que causemos. Hay muchas maneras de decir la verdad, no es necesario decirlo a bocajarro.
Mentir es malo. Una mentira siempre trae consecuencias, como dice el refrán ''se coge antes a un mentiroso que a un cojo''. Todos hemos dicho mentiras alguna vez en nuestra vida y sabemos que traen consecuencias negativas para nosotros mismos.
domingo, 4 de julio de 2010
Memoria de una guerra

Estábamos todos escondidos en la reducida y austera vivienda mientras en el exterior
resonaban las sirenas de bombardeo aéreo. Éramos siete personas, cuatro de la misma familia
y otras tres de una familia distinta. Nos escondíamos de los nazis, del terror, y de la muerte
que en las calles prosperaba.
Éramos la familia Gottlos y la familia Galgenstrick, ambos judíos.
Nuestra familia se componía de mi marido, Chaim, mi hija de doce años, Rebecca, mi hija de
seis años, Ariel, y yo, Navah.
La otra familia eran un matrimonio joven, Efron y Elisha, junto con su hijo de dos años, Ilan.
Los siete habíamos huido de la masacre que en las calles se vivía.
Todas las semanas, Chaim y Efron salían a la calle en busca de comida. Recogían todo lo que
encontraban, era importante abastecer la despensa de la menuda habitación para poder
subsistir el máximo tiempo posible. Cada vez que llegaban, se nos encogía el corazón por
miedo a que los soldados nos hubieran descubierto.
Muchos nos habíamos enterado de lo que hacían con nuestros hermanos judíos en unos sitios que ellos llamaban ''campos de concentración''. Algunos decían que era un campo donde nos obligaban a trabajar, otros, que era la muerte, y una minoría, los más ingenuos, que era un lugar donde nos suministraban ,comida, ocio y una buena cama para dormir.
El lugar donde estábamos escondidos, era una vieja vivienda que se componía únicamente de
una habitación grande, en el que había un viejo sofá, una cama de matrimonio y una cama
individual, una minúscula cocina y un baño. También habían dispuesto un falso suelo con maderas, y debajo, había un escondrijo por si venían los soldados.
¡Ojalá se acabase la guerra pronto!, y pudieran salir a la calle, vivir tranquilamente. Pero parecía
que aquello no acabaría nunca.
Algunas veces, soñaba que salíamos de allí, la luz del sol nos cegaba y todos nos saludábamos.
La gente salía en tropel a ver la luz de un nuevo día que sin duda estaría lleno de paz, el primer
día de los muchos que tendrían para vivir felices.
Pero simplemente era eso, un sueño, y los sueños, sueños son.
Chaim había pensado en unirse al ejército alemán, pensaba que así no nos pasaría nada a los
niños y a mí, pero al final acabó desechando la idea, pues hubiera sido traicionar a su pueblo y
su ideología.
Muchas veces jugábamos todos juntos a imaginar un nuevo día sin guerra.
Cómo sería el día en que dijeran que la guerra había acabado. Todos terminábamos
enjugándonos las lágrimas por tan locos y estúpidos pensamientos.
Ninguno de los adultos queríamos decirlo en alto, pero sabíamos que no duraríamos mucho
escondidos.
Los dos hombres se habían enterado de los numerosos desalojos judíos que se habían llevado
a cabo en las últimas semanas.
Tuvimos una conversación al respecto mientras que los niños dormían.
- El señor Horst dice que tras desalojarlos se los llevan en camiones como si de reses se
trataran - dijo Efron con los ojos muy abiertos y cerrando los puños con fuerza.
- ¿Qué les hacen en esos campos? - preguntó Elisha temblando violentamente refiriéndose a
los campos de concentración.
- Una vez le oí a hablar a un soldado alemán antes de que tuviéramos que escabullirnos - dijo
Chaim - oí algo acerca de cámaras y fusiles - susurró.
- ¿Cámaras de gas y... fusiles? - pregunté de nuevo sabiendo qué significaba aquello.
- Exacto, cámaras de gas enormes, en las que cabrían al menos unas cien personas, quizá unas
cuantas menos - dijo Chaim sin tapujos.
Elisha se había echado a llorar y por eso dejaron de hablar sobre el tema. También era
importante mantener la calma para que los niños no se alarmasen. Ya sospechaban que no
estaban allí por nada y que era importante tener cuidado y no salir de la casa.
Ellos se aburrían más que los adultos, que estábamos preocupados en que no nos
descubrieran y nos pasábamos el día sumidos en nuestras cavilaciones.
Un día, Elisha y yo estábamos muy preocupadas, al borde de un ataque de nervios.
Efron y Chaim tardaban más de media hora de lo habitual.
<< ¿Qué les habrá pasado? >> - nos preguntábamos cada una interiormente, sin hallar una
respuesta que no fuera terriblemente dolorosa.
Por fin, alguien abrió la puerta de la vivienda. Eran ellos, por lo visto, casi les sorprenden unos
soldados y habían tenido que escabullirse durante más de veinte minutos hasta que se habían
marchado.
Corrimos a abrazarles y llenarlos de besos, la esperanza había vuelto cuando creíamos que
estaban muertos. Qué momento tan terrible habíamos pasado.
Decidimos que no iban a salir más en un par de semanas, habíamos reunido comida suficiente
para dos semanas al menos, aguantaríamos, éramos luchadores. Lo que más predominaba en
nuestra despensa era la comida enlatada, lo que mejor se conservaba.
De vez en cuando Chaim y Efron traían el periódico. Qué mentirosos, si yo fuera un soldado
alemán los habría matado a todos. Eran unos asesinos y encima intentaban engañarnos.
Esperaba que nadie se creyera esas noticias. Pura mentira, pura invención...
Cada día que pasaba nos costaba más seguir adelante. Ya llevábamos dos meses escondidos y
no sabíamos cuanto iba a durar esto. Yo no podía más.
La situación fue empeorando más y más. Ya sí que no se podía salir a la calle, las inspecciones
en busca de judíos eran más duras y constantes.
Los soldados alemanes habían pasado muy cerca de la casa, aunque no se habían detenido en
ella, de momento.
Había llegado el día, era el fin, alguien había llamado a la puerta, y no podían ser ni Chaim ni
Efron, los dos estaban en casa. Seguían llamando con insistencia.
- ¡Por favor abran! - dijo una voz masculina al otro lado de la puerta.
Nos habían descubierto, o eso creíamos. Chaim abrió la puerta y el que estaba en el umbral de
la escalera no era otro que el señor Friedrich, nuestro antiguo vecino.
El señor Friedrich era un hombre más bien bajito, rubio y con los ojos azules, alemán de
nacimiento. Iba ataviado con un traje de color marrón oscuro y sus ojos denotaban
impaciencia.
- ¡Señor Friedrich! - dijo Chaim al tiempo que el hombre le daba un caluroso abrazo.
El señor entró en la casa. Elisha y yo preparamos un té en el hornillo.
- Chaim menos mal que me habéis abierto, temía que os hubieran capturado los nazis - dijo el
hombre con verdadera preocupación en su rostro - vengo a daros una buena noticia.
- ¿De qué se trata? - preguntó Efron impaciente.
- Veréis, mi mujer Madeleine, ha conseguido documentación falsa para todos vosotros,
incluidos Elisha y Efron. Viajaréis con nosotros, a América.
- ¡¿A América?! - dijimos Elisha y yo al unísono.
- A América - confirmó el señor Friedrich - eso sí, debemos ser muy cautelosos si no queremos
levantar sospechas, como nos descubran moriremos todos sin excepción - advirtió.
- ¿Cuándo nos iremos? - preguntó Efron.
- Pues ya mismo, iremos en coche hasta Francia y allí cogeremos un vuelo a América - dijo el
señor con cierto nerviosismo.
- Deje que recojamos nuestras cosas y en diez minutos estaremos listos - dijo Efron.
- Abuela, ¿sobrevivieron? ¿consiguieron llegar a América? - preguntó una niña.
- Hombre, ¿estoy aquí verdad? - fue la única respuesta que dio a parte de esbozar una sonrisa
y una mirada llena de vivencias y recuerdos.
